Universidad italiana elabora plan de restauración para dos ex conventos del siglo XVI, afectados por los sismos

*** Los antiguos conventos de Zacualpan de Amilpas y Tetela del Volcán forman parte de un conjunto de 14 monasterios inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO

*** Especialistas de la Universidad Roma Tre buscarán atender los inmuebles con técnicas tradicionales y aportarán mejoramientos para que resistan futuros sismos.

Especialistas de la Universidad Roma Tre, de Italia, trabajan en la elaboración de proyectos ejecutivos para la intervención de los antiguos conventos de la Inmaculada Concepción, en Zacualpan de Amilpas, y de San Juan Bautista, en Tetela del Volcán, en el estado de Morelos, los cuales sufrieron severas afectaciones a causa de los sismos del 19 de septiembre de 2017.

Los inmuebles forman parte de un conjunto de 14 monasterios del siglo XVI inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1994, representativos del modelo arquitectónico adoptado por los primeros misioneros franciscanos, dominicos y agustinos que evangelizaron a las poblaciones indígenas de las laderas del volcán Popocatépetl.

María Margarita Segarra Lagunes, investigadora de la Universidad Roma Tre, recordó que la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a finales de 2017 lanzaron un llamado para que instituciones nacionales y extranjeras se sumaran a la restauración de monumentos históricos afectados por los sismos.

“El rector de la Universidad Roma Tre, Luca Pietromarchi, y el director general, Pasquale Basilicata, aceptaron la propuesta de apoyar una misión de colaboración paradesarrollar los proyectos de restauración”.

La doctora en arquitectura —nacida en México y radicada en Italia—mencionó que el equipo, integrado por los profesores Francesco Cellini, Giovanni Cangi, Adolfo Lucio Baratta, Mauro Saccone y ella, han visitado el país en tres ocasiones para recorrer y recabar información histórica de los inmuebles que les fueron asignados.

También colaboran de manera voluntaria 14 alumnos de la Facultad de Arquitectura Roma Tre y otros seis de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM). Asimismo, de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH, participa la doctora Juana Gómez Badillo.

La colaboración de la universidad italiana abarca los dos proyectos ejecutivos para los antiguos conventos, que se entregarán al INAH en octubre próximo. También darán recomendaciones técnicas para la intervención del Templo de la Gualupita, en el Sacromonte de Amecameca, Estado de México, así como la Parroquia de Jantetelco y el Palacio Municipal de Tlayacapan, ambos en el estado de Morelos.

Al referirse a las afectaciones en el antiguo convento agustino de Zacualpan de Amilpas, explicó que tuvo daños en la capilla anexa dedicada a la Virgen del Rosario.

“El sismo provocó movimientos de torsión en el inmueble que causaron las fracturas de la cúpula, así como en algunas otras zonas del claustro alto y bajo, en tanto que la fachada de la iglesia presenta algunos colapsos y agrietamientos”.

La pintura mural que se observa en pilares, bóvedas y muros tiene desprendimientos, pero no ha habido grandes pérdidas y son restaurables.

Durante un recorrido por ese inmueble, la doctora Margarita Segarra señaló que su equipo se ha dado a la tarea de identificar los principales daños y realiza estudios sobre las técnicas constructivas, las modificaciones e intervenciones que ha tenido a lo largo de los siglos, dado que no es la primera vez que el ex convento ha sido afectado por los sismos.

“Se pueden leer en sus muros reparaciones anteriores y reconstrucciones parciales realizadas en distintas épocas, lo que nos permite trabajar con una mayor seguridad en las propuestas que habremos de elaborar.

“No nos conformamos con restituir la imagen, sino que queremos aportar algunas mejoras para que la estructura resista de forma adecuada a los futuros sismos”.

Segarra Lagunes refirió que es prematuro hablar del proceso de restauración, pero una de las soluciones a considerar será la inyección de morteros tradicionales, con el fin de devolver cohesión y solidez a los muros.

Además, se volverán a colmar las puertas y ventanas que en algún momento se abrieron sin considerar que ello podría afectar la estructura, con el propósito que recobre firmeza el edificio.

Se fortalecerán los contrafuertes, que tuvieron una excelente respuesta al movimiento sísmico; en el caso de las bóvedas una solución podría ser agregar algunos tirantes metálicos —técnica tradicional y reversible—, que podrán actuar con los contrafuertes si ocurre un nuevo terremoto, indicó la experta.

En el antiguo Convento de San Juan Bautista, en Tetela del Volcán, la situación es similar, aunque la tipología es diferente por tratarse de un convento franciscano con una magnífica decoración pictórica y un sistema constructivo más eficaz frente a los movimientos sísmicos, gracias a sus entrepisos de madera.

En este caso, la iglesia tuvo daños en la parte central de sus bóvedas y se derrumbó el cupulín del campanario, por lo que se estudia el modo más oportuno para reconstruir las partes colapsadas y reforzar y consolidar los contrafuertes.

El equipo italiano organizó dos talleres en los que participaron estudiantes de la ENCRyM y de la Universidad Roma Tre. “La idea es formar a los jóvenes, ponerlos en contacto directo con una situación real y dramática. Visitamos la Parroquia de San Pedro y San Pablo, en Ecatzingo, y la Capilla de la Gualupita, en el Sacromonte de Amecameca, donde hubo daños importantes”.

Esta última fue la más afectada, porque tuvo derrumbes en por lo menos la mitad del edificio. Se vino abajo la fachada, el campanario y la primera crujía de la nave.

“La comunidad y la parroquia de Amecameca nos dieron gran apoyo, por lo que nos comprometimos a entregar un proyecto avanzado para que se pueda poner en ejecución cuanto antes. Es una capilla que se usaba sólo en las procesiones de Semana Santa y en algunas festividades religiosas, porque se encuentra en la parte más alta del Sacromonte”.

El inmueble sufrió varias intervenciones desafortunadas en el siglo XX y, especialmente, en los años 70 del siglo pasado, cuando se reforzó la estructura de la bóveda y de la parte alta del campanario con un revestimiento de concreto armado que pesaba demasiado sobre los muros de mampostería, concebidos para soportar una
cubierta más ligera, probablemente de madera, que fue sustituida en una fecha que no se ha podido determinar.

Ante estos deterioros los restauradores planean hacer una intervención con técnicas tradicionales y con materiales más ligeros. De igual forma se reforzarán los muros con contrafuertes y con inyecciones de mortero de cal y arena.

Una vez concluidos los recorridos de inspección de los sitios y la recolección de información, el equipo de la Universidad Roma Tre enviará al INAH los proyectos para su validación y posterior ejecución por parte de las compañías de restauración asignadas por el instituto.