Los Titans se enfrentan al peso de expectativas en aumento

No siempre sucede que un equipo que llega hasta la Ronda Divisional de la postemporada –luego de romper con una sequía de ocho años sin playoffs– cambia de entrenador en jefe, pero eso es exactamente el caso de los Tennessee Titans.

Por mutuo acuerdo, Mike Mularkey y los Titans se dijeron adiós, y la franquicia contrató al ex apoyador de NFL, Mike Vrabel, cuyo ascenso como coach ha sido meteórico.

La presión ahora está sobre un Vrabel que llega a Tennessee para encontrarse con altas expectativas. Bajo Mularkey, los Titans hilaron campañas consecutivas de 9-7, sus primeras marcas positivas desde el 2011, y el club envió a cinco jugadores al Pro Bowl tras la campaña del 2016 y seis tras la campaña del 2017.

En una AFC Sur que se espera sea más competitiva que nunca en el 2018, aquí están las interrogantes que enfrenta Tennessee para la campaña que viene:

¿Qué podemos esperar de Marcus Mariota en su cuarta temporada profesional?

El inicio de su madurez como quarterback de NFL. Mariota tuvo un año a la baja en términos estadísticos durante el 2017, con un declive marcado en sus yardas por pase, pases de touchdowns e índice de pasador, y un alza alarmante en su número de intercepciones lanzadas.

Sin embargo, se puede esgrimir un argumento a su favor en el sentido de que nunca contó realmente con un arsenal completo a su disposición. Por otro lado, ya con tres campañas de experiencia en el retrovisor, Mariota ha visto suficientes situaciones de juego como para comprender el espectro de lass variables que enfrentará semana a semana. En otras palabras, no será tan sencillo sorprenderlo en un juego dado, ya sea con formaciones, personal o esquemas defensivos.

Mariota sigue siendo la apuesta a futuro en Tennessee, y no existe ni siquiera la sugerencia en Nashville de que las cosas vayan a cambiar pronto. Sí, Mariota jugará para su tercer head coach en cuatro años de NFL, y evidentemente, también estrenará coordinador ofensivo en la figura de Matt LeFleur. Pero como dijimos arriba, Mariota ya posee la experiencia necesaria para que, incluso este tipo de cambios, sean sorteados con relativa facilidad.

¿Cuánto aportará Dion Lewis al ataque terrestre?

Mucho. No nos equivoquemos, Derrick Henry es el caballo de batalla en Tennessee y la llegada de Lewis no va a cambiar eso. Pero el ex corredor de los Philadelphia Eagles, Cleveland Browns, Indianapolis Colts y New England Patriots brindará gran flexibilidad al backfield de Tennessee.

Claro, la presunción lógica es que Henry se llevará la mayor parte de los acarreos dentro de la caja de tackles y en situaciones de corto yardaje, mientras que Lewis será un especialista en tercera oportunidad, atrapando pases saliendo del backfield. Pero Lewis es, también, bastante efectivo corriendo por el interior, pese a lo que su tamaño pueda sugerir.

De cualquier manera, Lewis le da una nueva dimensión a un ataque que también cuenta con Mariota como amenaza a ras de piso.

¿Qué debemos esperar del receptor abierto Corey Davis?

En una palabra, dominio. El quinto recluta global del 2017 dejó mucho qué desear en su primera temporada profesional, atrapando apenas 34 pases para 375 yardas y sin touchdowns en la temporada regular, pero la postemporada fue otro boleto. En dos juegos de playoffs, atrapó nueve pases para 98 yardas y dos touchowns.

Todo indica que quedó atrás el problema en el tendón dela corva que le hiciera perderse una porción significativa de su temporada de novato, y el siguiente paso es encontrar sincronía con Mariota, un rubro en el que no pudieron trabajar mucho el año pasado. Una vez que Davis y Mariota estén en la misma página, rivalizarán a Deshaun Watson y DeAndre Hopkins de los Houston Texans como la dupla más explosiva de juego aéreo en la división.

¿Qué harán los Titans para cubrir la ausencia de Jack Conklin en la línea ofensiva?

Conklin se rompió el ligamento anterior cruzado en la derrota de la Ronda Divisional frente a los Pats en la pasada postemporada, y permanece en la lista de imposibilitados para participar por problemas físicos. Conforme se aproxima el inicio de la campaña regular, los Titans enfrentan dos decisiones respecto a su tackle derecho titular.

La primera es decidir si Conklin seguirá en dicha lista, lo que significaría en automático que se perdería las primeras seis semanas de la temporada regular. Si los Titans creen que Conklin puede volver a la alineación antes de eso, lo querrán retirar de dicha lista antes del arranque de campaña, para poder disponer de él cuando esté sano, pero de lo contrario, será mejor que se quede ahí para no ocupar una plaza en la plantilla final de 53 hombres.

La segunda tiene que ver con su reemplazo eventual, dado que es prácticamente un hecho que Conklin no estará listo para la Semana 1. Los candidatos son Dennis Kelly –quien es el favorito para asumir el puesto mientras vuelve Conklin–, pero su experiencia es limitada. El año pasado, vio acción en los 16 partidos de Tennessee, pero sobre todo como tercer ala cerrada en paquetes pesados. Su competencia se llama Kevin Pamphile, quien también está en la lucha por el puesto de guardia derecho titular, contra Quinton Spain. Pamphile ha iniciado 33 partidos en esta liga, comparado a los 22 de Kelly, pero es posible que al tener que enfocarse en dos posiciones, pueda perder ambas competencias por la titularidad.

¿Podrá Tennessee generar suficiente presión contra los quarterbacks?

Las lesiones juegan un papel importante aquí. El cuatro veces seleccionado al Pro Bowl, Brian Orakpo, está lastimado, y los Titans no han revelado demasiado respecto a su lesión de hombro, y se ha perdido la mayor parte del campamento de entrenamiento, así como los primeros tres juegos de pretemporada. En este punto, no tiene sentido que alinee en el cierre de la temporada de exhibición, pero la esperanza es que esté listo para el arranque de temporada regular.

Al otro lado de la defensiva aparece Derrick Morgan, un linebacker de noveno año que suma 44 capturas en su carrera profesional. La gran noticia aquí es que el equipo se dio por vencido con Kevin Dodd, un recluta de segunda vuelta del 2016 que produjo una captura en dos campañas en Nashville. El plan para que Dodd se convirtiera en heredero eventual para Morgan se fue a la basura, y ahora hay un nuevo plan, con Harold Landry –recluta de segunda vuelta del 2018– como reemplazo a futuro para Morgan. Landry es explosivo y algunos lo consideran uno de los robos del draft, luego de ser elegido con el turno N° 41 global.

Por lo que toca al interior, Tennessee cuenta con uno de los linieros más subvalorados de la liga en Jurrell Casey. Pese a que tiene una temporada con doble dígito de capturas –acumuló 10.5 en el 2013– y que ha sido seleccionado en tres ocasiones al Pro Bowl en los últimos tres años, el nombre de Casey suele pasar desapercibido al hablar de linieros defensivos dominantes de la NFL. Bajo la defensiva que instala Vrabel en Tennessee, se espera que Casey se mueva menos a lo ancho de la línea y quede fijo como técnica-3, donde puede explotar al máximo sus habilidades.