LA ENVIDIA UN VENENO CRÓNICO QUE MATA NUESTRA MOTIVACIÓN CADA DÍA

Acabas de ver en Facebook las fotos de las vacaciones de tu amiga en un lugar paradisíaco, te encuentras con algún ex compañero de escuela que te cuenta que lo acaban de ascender en el trabajo. ¿Cómo te sientes? Si deseas estar en su lugar pero te alegras por ellas, es probable que su felicidad te motive a encontrar la forma de tener todo eso que ellos consiguieron y tú no. Pero si sus vidas reflejan en ti una insatisfacción traducida en un sentimiento de frustración y tristeza, es probable que estés atravesando por un episodio de envidia dañina. Y eso tiene que desaparecer.

La definición de envidia: Es un angustioso sentimiento de tristeza, rabia y frustración por el deseo de algo que no se posee pero que otro tiene, es un sentimiento desconcertante que mezcla emociones contradictorias: por un lado, se admira lo que la otra persona ha conseguido y, por otro, se siente pesar, enfado y frustración por no tener ese bien ajeno que consideramos indispensable para ser feliz. “Donde reina la envidia no puede vivir la virtud”, Miguel de Cervantes.

La envidia no solo puede ser por algo material como una casa o un coche, un puesto de trabajo, un estatus social, también puede ser envidia a algo intangible como el carácter de otra persona, su carisma

Melanie Klein, psicoanalista y autora del artículo ‘Envidia y gratitud’, señala que la envidia trae implícito el deseo de hacer daño, afecta la capacidad de disfrutar y disminuye los sentimientos de amor, ternura y gratitud.

Todos hemos llegado a sentir envidia en algún momento de nuestra vida e, incluso, ésta se desarrolla desde las primeras etapas de la infancia por lo que si no se controla puede ser muy destructivo

La envidia puede hacer más daño de lo que creemos, nos aleja de nuestras amistades porque no nos permite actuar bien, codiciamos lo que otros tienen, y eso no es bueno ni para el corazón ni para el alma.

Debemos tener en cuenta que Siempre encontraremos personas que tienen más que nosotros, pero debemos pensar que lo más probable es que sea fruto de su esfuerzo y sacrificio. El problema radica en que no tendemos a pensar así, y sólo vemos lo que tienen y lo que nosotros no tenemos, y eso tiene consecuencias directas sobre nosotros, nos afecta.
La envidia produce muchos efectos negativos, nos hace vivir en una desconfianza constante ya que siempre estamos deseando los objetos o las experiencias de los demás, pues consideramos que todo eso lo tienen sin merecerlo, por un golpe de suerte, por algún tipo de trampa o favorecimiento de alguien.

No nos deja progresar, ya que provoca por ejemplo que nos estanquemos en un trabajo que no nos gusta, o que no nos concentremos es ser feliz con nuestra pareja. porque estamos pendiente a los logros de los demás, y terminamos descuidando nuestra propia vida, nos volvemos inseguros , y tratamos de disimularlo con actitudes de permanente negativas y de conformismo y en vez de ver los problemas como retos, buscamos culpables de la situación en la que estamos en lugar de enfocarnos en nosotros mismos.

Al ser un sentimiento negativo que no podemos exteriorizarlo Nos genera manifestaciones físicas como: Ansiedad, Trastornos del apetito y del sueño, Estreñimiento, Mala circulación, Cansancio crónico
Influye significativamente en las relaciones con las personas que nos quieren ya que nos hace poner en un papel de víctima quejándonos de nuestra situación todo el tiempo, como dijimos anteriormente consideramos que lo que los demás tienen es una cuestión de suerte o de trampa volviéndonos personas resentidas y negativas por lo que nuestros seres queridos poco a poco se alejen de nosotros.

Si bien la persona que es envidiada sufre por ser víctima de ataques, críticas y desprecios, el envidioso también sufre y me animo a decir que los sufre y lo padece aún más , pues la insatisfacción no desaparece por el mero hecho de denostar a los demás, la envidia es uno de los disfraces de la inseguridad y de la baja autoestima, implica un toque de soberbia que es el el responsable de conducirlo al sufrimiento

Lo importante es lograr reconocer que estamos bajo el influjo de ese sentimiento negativo, la envidia es un sentimiento natural. Lo único que tienes que hacer es aprender a transformarlo en lo que llamaremos de alguna manera “envidia sana.”

Que ese deseo de tener lo que el otro tiene sea un motor que nos empuje a lograr nuestros sueños y a establecernos metas. Si tu ex compañero de escuela ha conseguido ese ascenso en el trabajo, tú puedes hacer lo mismo. Pero ten en cuenta que un sueño no se puede alcanzar sin esfuerzo, y si bien existen también personas que logran cosas con golpes de suerte no debes enfocarte en eso sino intentar canalizar toda esa energía en alcanzar tus objetivos.
Recuerda que todo lo que das vuelve que si deseas el mal te vuelve el mal y si deseas el bien el bien vuelve a ti.. Así que empieza por ti, ocúpate en conocer tus cualidades, tu potencial, tus posibilidades y sobre todo, distinguir cuáles son tus verdaderos deseos.

También debes pensar que lo que hace feliz a otra persona puede que no te haga feliz a ti, puede que tu amiga sea inmensamente feliz con su esposo y sus dos hijos y, seguro que te encantaría tener su misma felicidad, pero ¿estás seguro de que tus necesidades son las mismas? Piensa en ti y en lo que de verdad te hace feliz. Piensa en lo que han conseguido los demás para demostrarte que sí se pueden cumplir el sueño, utilízalo como una motivación.
Cambia ese sentimiento de envidia por la confianza en que si persigues un sueño puedes conseguirlo, porque la mayoría de las veces nos quedamos en el camino por mirar al otro y no confiar en nosotros, creyendo que no lo conseguiremos.
Puedes ir paso a paso Intenta alcanzar primero esos objetivos más asequibles acordes con tu situación actual y así, consiguiendo pequeñas metas irás también reuniendo las fuerzas y la autoconfianza que necesitas para ir a por más. Porque lograr un éxito, por pequeño que sea hace que te sientas más feliz y optimista siempre y cuando estés limpio de sentimientos negativos

Así que si crees que estás pasando por un periodo de envidia y quieres salir de ese mal estado que consume tu vida y la de quienes te rodean. Examina tu corazón, y busca la razón por la que no eres feliz con lo que tienes, la razón por la que siempre te fijas en lo que tienen los demás y no eres capaz de disfrutar de aquello que tienes, aunque sea poco. No permitas que la envidia albergue tu corazón, porque la envidia contamina.
Y dedícale un tiempo a la oración pidiéndole a Dios que te ayude a alejar esos sentimientos y te abra los ojos para enfocarte en ti y en nadie más date cuenta de lo que tienes agradece y pídele que te de las herramientas necesarias para que puedas lograr tus objetivos y tus metas.