Si te hace sentir mal o si te hace llorar, está claro que… ¡no te merece!

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¿Qué haces ahí? ¡¡¡Vete ya!!!

El amor, es ese sentimiento universal que nos hace inmortales e invencibles ante los ojos de este mundo, y ciertamente implacables ante la vida. Nos cargamos de energía y nos sentimos todopoderosos.

Pero, el amor es de a dos, es lo que vamos construyendo a cuatro manos, aprender a transitar la vida junto a alguien especial, pues aún en medio de cualquier tormenta, sabemos que estaremos a salvo porque alguien más camina a nuestro lado. Sin embargo, si a lo largo del trayecto te sientes sola, sin que esa persona libre cada batalla con el mismo ímpetu que lo haces tú, entonces, no vale la pena, él no te merece. Si el amor puede ser tan mágico ¿por qué nos permitimos sufrir?

“Me daba la mano y no hacía falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor.” Reza un bello poema de Mario Benedetti, pues ante la elocuencia de estas palabras ¿quién se atrevería a dudar de qué se trata el amor?

Dar en abundancia y esperar la moneda de cambio

Cuando amamos y amamos demasiado, esperamos que de la otra parte todo sea recíproco. Amar, como dijimos, no es cuestión unipersonal. Cuando se ama, se ama a alguien y lo lógico y elemental es que ese alguien nos devuelva ese mismo sentimiento y con la misma intensidad. El vuelto de lo que damos debe ser tan congruente como lo que entregamos. En el amor no existen las medias tintas. La ecuación es simple de resolver: o se ama o no se ama. No se ama “más o menos”, “un poquito” o “a su manera y yo a la mía”, si se ama de verdad se siente y no hay nada más tras bambalinas.

Si damos, debemos recibir, si no recibimos o lo que recibimos no es lo que nos merecemos sino, incomprensión, mal trato, desprecio, la relación entonces, es un despropósito. Debes alejarte de las personas que no te respetan ni te valoran. Si ese es el tipo de amor que vives, comprende que él o ella no es para ti, tú mereces mucho más.

Si en la relación en la que te encuentras eres tú quien entrega amor en abundancia, si recibes menosprecio, críticas permanentes, si tu pareja no valora lo que haces por él o por ella , lo que le das, si te llenan de promesas, pero no de hechos concretos, entonces, puede que estés desperdiciando los mejores años de tu vida y es necesario que detengas la marcha y te decidas a repensar tu situación y plantearte si eso era lo que esperabas. Quizás no valga la pena tu sacrificio si la otra parte no te da en su vida el lugar que verdaderamente te corresponde y te mereces.

SEÑALES DE ALARMA: SI TE SIENTES MAL, NO TE MERECE

La vida no es fácil, eso lo sabemos. Todos tenemos responsabilidades, laborales, familiares, las complicaciones están a la orden del día. Atravesamos por situaciones de estrés extremas, pero aún así la pareja siempre está presente, porque es quien está allí para contenernos, para sostenernos y acompañarnos. Así es como debe ser. Sucede que en muchas ocasiones nos entregamos a los brazos de los problemas y hacemos a un lado a nuestra pareja o peor, restamos importancia a lo que le pasa, creemos que nada es más importante que nuestros problemas y lo que le pase al otro nos parece minucia y no es así.

Esto suele ser muy frecuente, sobre todo en parejas que llevan mucho tiempo de estar juntos. Hazle ver a tu pareja que estás allí para él cuando te necesite, que sienta que puede contar contigo siempre que te necesite, pero, en contrapartida, él debe hacer lo mismo cuando tú lo necesites, que los problemas de cada uno no sean nunca motivo de distanciamiento o abandono de la pareja, al contrario, es el momento de hacerse fuerte juntos. Pero, si sientes que él no toma en cuenta que debe y puede contar contigo o si eres tú quien lo necesita y él no responde como lo harías tú, algo no funciona, quizás ese amor no sea tan grande como tú creías verlo.

LAS FORMAS DEL AMOR

Dicen que solo hay dos formas de amar: la forma como nosotras amamos y la forma en que nos aman. A veces, ambas parecen no encontrarse y otras veces encajan como un puzle en que definitivamente, todo es como lo soñamos.

Pero, en realidad, aunque cada quien ame como sabe amar, a su manera, lo importante, en esencia, es que tú te sientas amada, por más que no sean ni tus formas ni tus maneras, si has aprendido a concatenar tu amor con el de él y de verdad sientes esa reciprocidad en el amor, poco importan las cuestiones de forma y modo.

Lo importante es la calidad de ese amor que recibimos, más nada debe preocuparte.

No te quedes en una relación en la que tú eres quien rema todo el tiempo sin cesar y la persona que está a tu lado simplemente sigue el curso de las aguas, pero no hace nada para ayudarte a llevar adelante aquello que juntos deben construir. Si te sientes sola, sin apoyo, o en el peor de los casos eres mal tratada y lo que haces por la relación y por él, no se valora como debe ser, no te quedes, huye. Eso no es amor. No te merece.

Quédate en esa relación en la que agarrar no signifique dejar sin aire al otro y soltarlo no tenga porque significar un adiós.

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