Un grupo de mexicanos está rescatando el juego de pelota prehispánico, y van por el tercer torneo

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La primera vez que vi la representación del Juego de Pelota, fue en el parque Xcaret, donde un grupo de jóvenes, vestidos a la usanza de los antiguos mayas, golpeaban con su cadera una pelota de hule de unos tres kilos, con el objetivo de pasarla a través de un aro suspendido en una pared de piedra a varios metros del suelo.

Así también lo vio por primera vez Martiniano, uno de los más entusiastas jugadores modernos de este “deporte ancestral” al cual Armando Osornio se ha encargado de darle nueva vida, al organizar torneos de juego de pelota.

En este ritual que en un principio servía como un medio de comunicación entre los dioses y los hombres, o como una forma de evitar las guerras, quienes perdían eran sacrificados y con eso se terminaba el juego. En la actualidad ya no se sacrifica a los que pierden, y las reglas han cambiado un poco.

Ahora se juega en dos tiempos de 15 minutos, y se ganan tres puntos por hacer que la pelota cruce la línea final del campo rival, o bien por no lograr que la pelota salga del propio campo en tres ocasiones seguidas, el equipo rival gana un punto, y si se le da a la pelota con cualquier parte que no sea entre la cadera y 4 dedos arriba de la rodilla, también el equipo rival se lleva un punto.

Actualmente hay equipos de juego de pelota formados por hombres o por mujeres en 17 estados del país, también hay equipos en Guatemala, Belice, Estados Unidos, El Salvador, España y Suecia. El pasado mes de abril se llevó a cabo en Teotihuacan el Segundo Torneo Internacional de Juego de Pelota Mesoamericano, y ya están preparando la tercera edición para el próximo año, también en Teotihuacan.

Los jugadores lucen los moretones en la cadera como trofeos de “guerra”, ya que son mudos y coloridos testigos de su entrega al rescatar uno de los deportes con más historia, ya que se tiene registro de él desde unos 1400 años antes de Cristo, tal como se encontró en la zona arqueológica Paso de la Amada en Chiapas, en la región del Soconusco.

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