La NFL vuelve a México y se transformaría en una parada fija

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Siempre es una semana feliz cuando muchos fanáticos acérrimos de la NFL, que en muchos casos no tuvieron la posibilidad de vivirlo de primera mano aún, tendrán la posibilidad de ser testigos de lujo de este hermoso deporte.

La NFL vuelve a México por segundo año consecutivo, y por tercera vez en la historia.

El último “censo” (2015) determinó que hay 23.3 millones de fanáticos de la NFL en México, y pese a que muchos han cruzado la frontera para asistir a estadios de la NFL, hay muchos que no han tenido la posibilidad y ahora no tendrán que hacerlo.

La NFL visita su patio, en lo que será el quinto juego de esta temporada jugado fuera de los Estados Unidos, un récord absoluto en la historia; a la vez será el partido número 30 disputado fuera de los Estados Unidos.

Quedé impactado por la calidez de los fanáticos el año pasado, que se acercaron a saludar y vivieron en ese entonces el triunfo de los Oakland Raiders sobre los Houston Texans como una verdadera fiesta.

¿Hay cosas a mejorar?

Definitivamente porque el famoso grito no debería tener lugar en un evento semejante, porque si bien para muchos es parte de su idionsincracia, con que sea ofensivo para uno ya es suficiente, y están quedando mal ante los ojos del mundo.

Tristemente en nuestros países, siempre hay un tarado con un láser, queriendo ser él, el protagonista en lugar de los propios jugadores. Si lo ven, avisen a las autoridades.

Más allá de un par de detalles, la NFL está consciente que sus visitas a México han sido un éxito rotundo, que son muchos más los positivos que los negativos, y si todo sale bien, tienen la idea de hacerlo una parada permanente en el calendario de la NFL.

En cuanto a lo deportivo se refiere, Ciudad de México está 7,503 pies sobre el nivel del mar, más que cualquier otro estadio en la NFL. Quizás en este sentido, los New England Patriots tengan algo de ventaja, dado que vienen de jugar en los 5,195 pies de altura de Denver, aunque a la vez se puede decir que los Raiders ya tienen la experiencia de haber jugado allí el año pasado.

Vamos a disfrutarlo, y que sea otra verdadera fiesta.

En esta pasada décima jornada, podríamos decir que el número mágico fue 6.

Seis fueron los touchdowns para los que corrió New Orleans ante los Buffalo Bills; un récord de franquicia. La última vez que eso había sucedido fue en 2013, curiosamente en playoffs, cuando los Patriots corrieron para seis touchdowns ante los Indianapolis Colts.

Seis también fueron las capturas que permitió Chaz Green, quien intentó reemplazar a Tyron Smith, pero claramente no estuvo a la altura de las circunstancias para los Dallas Cowboys.

Todavía me pregunto por qué Dallas nunca decidió darle ayuda, y lo dejó en una isla ante Adrian Clayborn.

Clayborn se convirtió apenas en el cuarto jugador en la historia en registrar seis capturas en un partido; sólo Derrick Thomas totalizó más (7) en un juego en 1990.

Lo curioso es que Clayborn llegó a este encuentro ante Dallas con dos capturas en su haber esta temporada. Con las seis conseguidas el domingo, llegó a ocho, y por ende cumplió el incentivo estipulado por contrato y se ganó 750,000 dólares. Si registra dos más, ese número asciende a 1.25 millones de dólares.

Nada mal para un día en la “oficina”.

Si a alguien le quedaban dudas acerca de la intención de Aaron Rodgers, sólo miren SU FESTEJO tras el triunfo de los Green Bay Packers, el primero con Brett Hundley detrás de centro.

Está claro que está siendo un buen compañero, pero a la vez se ilusiona con poder volver cerca de Navidad, si es que los Packers siguen en la pelea por los playoffs en una apretada y muy competitiva NFC.

Para los desafortunados que vieron el partido entre los San Francisco 49ers y los New York Giants, las primeras tres jugadas dejaron en claro el nivel de ambos equipos: patada de salida fuera de los límites del terreno de juego, penalidad por golpe tardío y una salida en falso.

Pura calidad, aunque no es la semana para caerle a los 49ers, que consiguieron su primera victoria de la temporada; Ben McAdoo tiene los días contados en New York.

Finalmente hay que puntualizar que es increíble lo que está sucediendo en la cúpula de la NFL.

El dueño de los Cowboys, Jerry Jones, está peleando hace ya varios meses la potencial extensión de contrato del comisionado Roger Goodell.

Quizás fue por la suspensión de Ezekiel Elliott, quizás por su alianza de negocios con el dueño de Papa John’s, quizás por su amistad con el presidente Donald Trump y porque no le gustó como la liga se manejó con los jugadores, que buscaban protestar por la desigualdad racial, o quizás fue una combinación de todos esos factores.

Lo cierto es que Jones ha cansado al resto de los dueños, que hasta lo han amenazado con quitarle a los Cowboys si no frena esta polémica cruzada.

Cuando todo esté dicho, Goodell va a recibir una extensión de contrato, y no le van a quitar los Cowboys a Jones; después de todo Al Davis siempre estaba peleado con el resto de los dueños, y eso nunca sucedió con sus por siempre Raiders.

No obstante, es increíble que en 2017 todos nos podemos enterar de los trapitos sucios que salen al sol. Definitivamente será fascinante ver lo que pueda suceder en 2021, cuando se tenga que firmar el nuevo convenio colectivo; tristemente no descarto una huelga.

En fin, basta de temas extra deportivos. Los que puedan vayan al estadio y sonrían, y los que no, hagan una pequeña fiesta en su casa y disfruten de esta fiesta, que llegó aquí para quedarse.

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