Google crea la tecnología de Blade Runner para ampliar detalles de una foto

Google logra reconstruir imágenes con un puñado de píxeles. (Google)

El proyecto se denomina Pixel Recursive Super Resolution. En este documento (PDF) es posible ver numerosas muestras de cómo la empresa está logrando mostrar de forma nítida imágenes de tan sólo 64 píxeles, 8 de alto por 8 de ancho.

Aunque esta tecnología no sólo tiene aplicaciones para identificar caras. También es útil para muchas otras cosas. Cómo reconstruir el aspecto que tiene una habitación.

A pesar de que la herramienta dista de ser infalible en su estado actual de desarrollo, este método de interpolación de imágenes parece que puede llegar a ser mucho más efectivo que los que actualmente usan los programas de tratamiento de imágenes, como Photoshop.

La vigilancia sería una de las áreas en las que puede dar resultados a corto plazo. A más largo plazo se puede pensar en usos para tecnologías de consumo, como sería la mejora de los sistemas de zoom digital que usan las cámaras de los teléfonos móviles.

El trabajo que realiza el algoritmo de Google es similar al que los expertos realizan a la hora de reconstruir antiguos mosaicos. (Àlex Garcia)

En fotografía Nokia logró en su momento ampliar la definición del zoom digital con su tecnología Pure View, heredada por Microsoft en los teléfonos Lumia. Aunque esta se basaba en usar sensores con una enorme resolución, 40 megapíxeles en el caso del mítico Lumia 1020, para lograr usar un zoom de tres aumentos en fotos de cinco megapíxeles.

Gracias a la tecnología de reconocimiento de imágenes, es posible lograr hacer búsquedas inteligentes en las fotos que almacenamos en Google Fotos. Gracia a ella podemos encontrar desde estructuras como puentes hasta localizar imágenes en las que aparezca un animal concreto. Esto es posible en parte gracias al enorme número de imágenes, fijas y en movimiento, almacenadas e indexadas por la empresa en el buscador, Google Fotos o Youtube. Son la materia prima del libro de texto con el que sus máquinas aprenden a diferenciar un gato de un perro y ahora adivinan la cara que se esconde tras un puñado de píxeles.

Vía: La Vanguardia