Mamá narra gol a su hija ciega y su reacción es la más tierna

Este video se está robando el corazón de todos en redes sociales. Se trata de una mamá argentina que narra a su hija invidente un partido de futbol. El clip de twitter registra el momento específico del gol con el que el Arsenal de Sarandi venció 1-0 a Sarmiento de Junín y con  el que asciende a la Primera División Argentina. Te cuento la historia.

Carla Giménez y su hija Mía disfrutaron al máximo lo acontecido en la cancha de Banfield. Ambas grandes “hinchas” del Arsenal. Tras el partido, la propia Carla subió a su cuenta  un video en el que se observa narrando y celebrando el memorable gol del ascenso de su equipo.

El video es especialmente tierno porque Mía es invidente debido a una enfermedad conocida como Síndrome de Morsier  o Displasia Septo-Óptica Congénita, la cual afectó su visión y motricidad. Sin embargo, eso no fue impedimento para que gozara al máximo el partido, su mamá le describió toda la emoción que se vivía en el encuentro.

Es evidente la alegría que sintió con el penal de Leandro Gerate, a los 18 minutos del primer tiempo.

 “Cada madre/padre dice que su hijo es el mejor. Yo pienso que mi hija es la mejor de todas. Ella es ciega de nacimiento y este es el mejor gol de mi vida que me tocó relatarle. No existen palabras que describan el orgullo que siento cuando la veo gritar gol”, escribió Carla en Twitter.

Fue retwiteado por el entrenador del “Arse”

Un programa de televisión argentino acercó a la joven madre al entrenador del Arsenal Sergio Rondina y ahí expresó su admiración al equipo: “Nada sirve para expresar la magnitud de este campeonato para nosotros. Rondina se compenetró en el club. Nos devolvió la identidad. Arsenal es familia”, dijo.

Por su parte, Rondina agradeció y explicó que él mismo le dio retweet al video: “Carla me arrobó. Quise escribir, pero no sabía qué ponerle. Me salió retwittearlo para que se hiciera viral. Estoy feliz porque haya podido disfrutarlo con Mía en la cancha”, dijo emocionado.

La verdad es que la historia me encanta porque nos demuestra que los límites solo están en nuestra cabeza.

Con información de Excélsior.