Robert Pattinson, el hombre que odiaba a Edward Cullen

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No es fácil ser ídolo adolescente. Y si alguien tiene alguna duda le puede preguntar a Robert Pattinson. El actor británico, que hoy celebra su 32 cumpleaños, ha formado parte de dos de las sagas más emblemáticas de toda una generación de jóvenes. Y no tan jóvenes.

Uno de estos papeles ha marcado su vida y le ha llenado el corazón de buenos recuerdos y ganas de triunfar. El otro casi acaba con sus ganas de dedicarse al mundo de la interpretación. Si hay alguna duda, solo hay que leer el titular de nuevo. Este personaje, la saga de películas y la fama derivada de ellas casi acaba con Robert Pattinson.

Así empezó todo 

Todo el mundo sabe que él era el vampírico Edward Cullen. El no-muerto que conquistó el corazón de Bella Swan y de todas las y los adolescentes que acudieron en manada para ver cómo el amor de una joven mortal redimía el alma inmortal de este atormentado y solitario seductor. Sin embargo, Crepúsculo no fue la primera vez que pudimos ver a Robert en pantalla. Todo empezó mucho antes, y en una saga no menos relevante.

Y es que todo actor británico que se precie ha participado en algún momento u otro en la saga Harry Potter; salvo Martin Freeman, pero esa es otra historia. Robert no consiguió el papel protagonista, pero se llevó uno de los que más corazones rompieron. El fue Cedric Diggory, el mejor representante de Hufflepuff. El compañero de colegio de Harry que tuvo que morir para que J. K. Rowling enseñara a toda una generación de adolescentes que hay gente que muere sin merecerlo. Y que Voldemort era un gran villano.

Borrón y cuenta nueva

Robert Pattinson

Terminada la saga Crepúsculopoco o nada ha querido Pattinson que le relacionen de nuevo con este tipo de cine. Películas comerciales diseñadas para ser producidas en serie y que, no nos vamos a engañar, el espectador consume con gusto y un inmenso bol de palomitas. Sufriendo con los protagonistas, pero esperando que el final sea feliz, el que hemos pagado por ver.

Robert puso fin a su relación con Kristen Stwart, la Bella Swan de las películas. Si, la magia era real. Eso sí, lo hizo después de no poder superar la infidelidad por parte de Kristen con Rupert Sanders, el director de la película que estaba rodando, Blancanieves y la leyenda del cazador. El actor puso punto y final a esa etapa ‘carpetera’ de su vida y comenzó a elegir sus trabajos. A partir de entonces fueron más propios del festival de Sundance que de una alfombra roja de Hollywood.

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