¿Es posible comprar una estrella?

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Si has estado buscando cómo impresionar a tu pareja o a un ser querido, quizá en tu búsqueda exhaustiva en la web ya encontraste que puedes regalar una estrella. Sí, estamos hablando de esos astros luminosos en el Espacio exterior. De hecho, un sitio de internet, las ofrece como “uno de los regalos más románticos que cualquiera puede recibir”.

Otro más promete que un grupo de astrónomos se encargará de buscar por ti una nueva estrella en la constelación que desees y, tras realizar el pago correspondiente, enviar a la Unión Astronómica Internacional (UAI) la solicitud de nombramiento con el apelativo que el cliente quiera.

A los compradores les llega por correo un certificado y un mapa estelar con las especificaciones para localizar el astro adquirido.

La mayoría de estas empresas también ofrecen un almanaque donde se comprendía el nombre de todas las estrellas compradas.

El fraude de comprar una estrella

Como ya mencionamos, existe más de un espacio en la web que busca ofrecer el servicio de esta compra-venta; sin embargo, todo esto es un fraude.

“La UAI ya ha marcado su posición al respecto en su sitio web, pues es un tema peleado con la ética y que no tiene ningún futuro: la única asociación profesional que puede decidir sobre el tema de nombramiento de astros es la UAI”, 
BEATRIZ GARCÍA, ASTRÓNOMA ASTRÓNOMA DEL OBSERVATORIO PIERRE AUGER, EN ARGENTINA Y MIEMBRO DEL GRUPO DE TRABAJO SOBRE NOMBRES DE ESTRELLAS (WGSN)

También explicó que sí existe la posibilidad de que alguien sugiriera el nombre, pero sería sólo una sugerencia. Esto es lo que sucede para los objetos del Cinturón de Kuiper, una región más allá de la órbita de Neptuno, donde convergen asteroides y rocas heladas. Pero repitió que la única autoridad para esta tarea es la UAI.

Para reforzar sus argumentos dio un ejemplo: el descubridor del planeta enano Eris, Michael E. Brown, astrónomo del Instituto Tecnológico de California, había considerado llamarlo Xena, en alusión al personaje de ficción de una serie televisiva de los años 90. Sin embargo, era inventado y no relacionado con la mitología, por lo que fue rechazado. Luego, Brown propuso el nombre actual, que hace referencia a la diosa de la discordia en los mitos griegos.

Puede que existiera una confusión entre las estrellas y los cometas, pues estos últimos a diferencia de las primeras, llevan el nombre de su descubridor.

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