Recurren a medicinas para mascotas ante la escasez en Venezuela

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Los venezolanos han llegando al extremo de recurrir a medicamentos para mascotas ante el desabastecimiento en las farmacias, de un 85%, y la urgencia de tratar enfermedades que no pueden esperar a que el Gobierno ponga soluciones. En el mercado nacional han desaparecido los antibióticos, analgésicos, retrovirales, vacunas, antidepresivos, quimioterapias y medicinas para trasplantados y portadores de VIH, entre una lista de más de 3.000 productos que no están disponibles.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, que busca su reelección el 20 de mayo, ha ofrecido medicamentos para el cáncer a los portadores del carné de la patria. También la vacunación de niños para prevenir enfermedades endémicas como difteria, tuberculosis y sarampión. Sin embargo, también han quedado en pura promesa incumplida.

Hace tres años comenzó a emplearse medicamentos veterinarios para los humanos. «Es humillante», decía Kevin Blanco mientras enseñaba la caja con píldoras para animales a las que recurrió para salvar un riñón trasplantado. Blanco, de 47 años y con el órgano donado hace 15, estuvo sin esas medicinas un mes hasta el martes pasado, cuando el seguro social se los volvió a entregar. En ese lapso debió consumir prednisona para mascotas. La prednisona y el cellcept -inmunosupresores que evitan el rechazo de órganos trasplantados- desaparecieron de las farmacias públicas y privadas.

«Cuando se acabó la (prednisona) humana, empezó todo el mundo a buscar la canina», sostiene el presidente de la Federación Farmacéutica, Freddy Ceballos. «Se está poniendo en riesgo la vida de las personas», dice a su vez Francisco Valencia, presidente de la fundación Amigos Trasplantados, que apoya a estos pacientes a menudo regalándoles los fármacos.

No curan, pero alivian

Quienes tienen medios suficientes, pueden pagar precios muy inflados en el mercado negro o aprovechar sus contactos en el extranjero. Para la gran mayoría, sin embargo, la alternativa es, cada vez más, el uso de productos para animales. Estos no curan las enfermedades humanas, aunque los antibióticos y analgésicos pueden aliviar dolores y tienen gran demanda.

Stewart Sembergman, un médico de un hospital público en Caracas, dijo que en algunos casos tomar medicamentos para animales es mejor que nada. «En esta crisis, tenemos que utilizar cualquier recurso», agregó.
Los medicamentos para mascotas no se importan por canales regulados por el Gobierno y por tanto están ampliamente disponibles, a diferencia de los recetados para humanos. El régimen de Maduro, que niega la crisis humanitaria y no permite ayuda internacional, ofrece a las cadenas de droguerías pagar medicamentos con pepitas de oro, diamantes y coltán.
Niños enfermos con cáncer han salido a la calle para pedir su tratamiento. Las autoridades del hospital infantil J.M. de los Ríos expulsaron a 19 pacientes menores y sus madres por denunciar lo que ocurre. También los enfermos de párkinson, unos 17.000 registrados, pidieron en la calle medicamentos, pero el régimen no responde. Las organizaciones Acción Solidaria y Codevida han alertado de que 300.000 pacientes en «estado crítico» están en riesgo de muerte este año debido a que las autoridades niegan permiso para atender su ayuda.

Desde España, el proyecto humanitario «Una medicina para Venezuela» recauda medicamentos y dinero para enviarlos allí a través de iniciativas de diverso tipo, desde conciertos benéficos a «crowfounding». Su directora, Vanessa Pineda, advierte de que «la situación va a peor» y las ONGs no dan abasto, informa Manuel Trillo. «Ya no sabemos qué más inventar para que la gente nos ayude», señala a ABC.

Vía: ABC / Internacional

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