U2 animó el espíritu de los mexicanos en el foro Sol

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De tajo el grupo irlandés U2 liberó los años de vigilia sin escucharlos y, cuando acabó la formidable The whole of the moon de The Waterboys, los músicos Larry, Adam. The Edge y Bono tomaron sus posiciones y atisbaron con Sunday bloody sunday, los sesenta y cinco mil mil asistentes al Foro Sol con puño en alto acompañaron a la banda.

Siguió  otro de sus éxitos New year’s day y la escena se repitió aunque de manera más mesurada. Después Bono  dio las  buenas noches y dijo: “gracias por recibirnos una vez más en este momento, gracias por recibirnos en esta noche esperemos que sirva de algo. Déjenlo ir todo, esperamos qué haya rockanrol”, y soltó su emblemática rola Bad, celebrada en todos los rincones del estadio.

Después Bono dijo al término de la rola: “como dijo Gabriel García Márquez ‘el espíritu de México nunca se romperá’, todos unidos veamos las luces esta noche. Todos juntos hermanos, hermanos, primos alumbremos para que que el espíritu de México no decaiga”. El Foro Sol se llenó de luces de celular que apuntaron al cielo “para que las estrellas nos vean”.

La escena acabó con el Cielito lindo cantada por todo el aforo del Foro Sol, pero fue apagado por los acordes de la guitarra The Edge, como preámbulo de Pride, in the name of love.

Bono siguió con sus palabras de aliento a México después del terremoto del pasado 19 de septiembre y con el telón de una carretera interminable siguió Where the streets hace no name.

Después Bono dijo: “Todo cambia” y se rifaron con I still haven’t found what I’m looking for, el concierto iba es ascenso, comenzaba el motivo de la reunión: celebrar los 30 años del disco The Joshua Tree.

Siguió la tercera del disco With or without you, que por supuesto puso muy románticos a todos y las miles de pantallas de los celulares atesoraron el momento.

Con fotografías y video que The Edge tomó en el remoto 1987, cuando grabaron el disco sirvieron de adorno e introducción para Bullet the blue sky, que tuvo también un solo de guitarra que atacó el torrente sanguíneo e infectó rápidamente todos los órganos del cuerpo, en especial el nervio óptico y los tímpanos.

Después, The Edge cambió la guitarra por las teclas y soltaron Running to stand still, momento en el cual Bono se discutió con la armónica lo que puso al borde del delirio a unos y a otros al borde del asombro. 

Llegó uno de los mejores cortes del The Joshua Tree, Red hill mining town muchos en las gradas aprovecharon para pedir chela y encender un cigarro mientras los aferrados de las primeras filas no dejaban de grabar y tomar fotografías con sus teléfonos. 

Bono dijo que seguía el lado B del disco The Joshua Tree, por lo menos la mitad del público aún no nacía cuando los Elepés se dividían en dos lados. Bono reflexionó sobre la atención qué hay que tener de como cambia el paisaje: “cambia de un momento a otro”, soltó In god’s country.

En la misma tónica, en el pleno disfrute, en la función total, continuó el festejo de 30 años del The Joshua Tree Bono sacó nuevamente la armónica y se rifó con Trip trough your wires, con homenaje con a las víctimas de la ciudad de Las Vegas de hace unos días. 

Congruentes intervinieron el parlamento de una película en blanco y negro para mofarse de Donald Trump por la idea de construir  un muro, en el momento en el que sonó One Tree hill, para continuar con Exit y concluir con Mothers off The disappeared, con telón de fondo donde 18 señoras sostuvieron veladoras al momento en que Bono, The Edge, Larroa y Adam escuchaban el coro de lamento que impregnó el Foro Sol. 

Lo que protagonizó  el grupo irlandés con su público mexicano fue una verdadera comunión. Llegó el momento más jocoso de la noche con temas como Beautiful day, Elevation y Vértigo. 

Hicieron la finta de volverse a ir pero volvieron y cantaron You’re The best thing, Ultravioleta (la casa descansa en los hombros de una mujer, dijo Bono),  la lascerante One y finalmente concluyó con Spanish Eyes.

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