Se desborda barranca en Chamilpa y deja a varias familias damnificadas, a la fecha denuncian no han recibido apoyo de autoridades estatales y municipales

El 28 de junio a las 2 de la mañana aproximadamente las familias de Manuel Sotomayor y José Reyes Rojas que habitan en las casas que se ubican en la privada “Mariposa número uno” de la colonia Tlatepexco,  que pertenece al pueblo de Chamilpa, se encontraban descansando cuando un estruendo los despertó, era la barranca que se desbordaba a consecuencia, dicen ellos, de las obras del paso exprés, mismas que al parecer desviaron el cauce natural del agua.

Como pudieron trataron de salvar su vida y sus pertenencias, sin embargo la gran cantidad de agua que pasaba por su vivienda provocó que se abrazaran entre ellos para poder sobrevivir a la corriente que se llevó  todo a su paso

“Yo vivo con mi esposa y mis dos hijas, además de que tengo unos gemelos, nos encontrábamos durmiendo cuando se empezó a llenar la casa de agua, desperté a mi familia y cuando me di cuenta mi hija mayor sostenía con un brazo a su hermano, mientras se agarraba de la rama de un árbol para evitar ser arrastrados por la corriente, esto era un río, no sabíamos que hacer, perdimos todo desafortunadamente y a ocho días de los hechos nadie nos ha apoyado”, platica con pesar José Reyes Rojas, quien con lágrimas en los ojos narra que estuvo a punto de perder a su familia.

La casa es un caos, se observa la humilde vivienda destruida por el paso del agua, las camas mojadas, lo que fue una mesa se observa destruida, es un lugar desolado, hoy viven de la caridad de los vecinos y amigos, porque como el mismo lo manifiesta ninguna autoridad estuvo para apoyarles en el desazolve menos para trasladarlos a un albergue.

Por su parte Manuel Sotomayor quien vive en otra casa junto a su esposa Raquel Guzmán coincidieron en denunciar que ellos estaban durmiendo cuando escucharon los gritos de auxilio pero poco pudieron hacer porque la casa estaba anegada de agua que salía a borbotones de la barranca.

“Cuando nos levantamos el agua alcanzaba casi un metro y medio de altura, así que se llevó colchones, vitrinas, incluso mi madre se cortó con los vidrios de un ventanal al tratar de salvar su vida al intentar huir de la corriente; no sabemos qué hacer ni a quién recurrir, esto es un caos y estamos llenos de bichos, nadie se hace responsable, todos los que han venido toman nota y se van, pero nadie nos ayuda”.

El lugar pasó de ser un vergel a un lodazal y foco de contaminación, a 8 días ninguna autoridad ni de protección civil municipal, ni del sector salud y menos aún de la SCT se han hecho responsables de los daños causados a la familia y a las viviendas.