Viven bajo el Puente 2000 en Cuernavaca sin ningún tipo de asistencia social

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La familia compuesta por Mario González Rosales y Reyna Mejía Camarena salieron de su natal Veracruz hace 15 años con el objetivo de buscar una vida mejor, el ranchito “Ojo de Agua Tihuatlán”, de apenas unas cien casas, de donde ellos son originarios, no les deparaba un futuro promisorio por lo que emigraron hacia Cuernavaca.

Mario, trabaja en barrido manual del Ayuntamiento con una percepción mensual de 2 mil pesos, es decir mil pesos a la quincena; mientras que Reyna trabaja vendiendo pan de sol a sol y percibe escasos 80 pesos al día para llevar dinero a la casa y dar una vida digna a sus cuatro hijos Giovanni, Yosimar y Arely y una bebé de escasos dos meses de edad.

Sin embargo a la familia González Mejía sus escasos ingresos no les alcanzan ni para pagar una renta por lo fueron invitados por don Macario Velázquez Uriostegui a vivir bajo el puente Ayuntamiento 2000 de la colonia San Antón, lugar insalubre, húmedo, con una gran cantidad de animales y cuando llueve el agua y la humedad en el lugar son una constante.

Como bardas de la improvisada vivienda la familia González colocó tela de alambre y cuentan con cuatro perros que los protegen de algunas personas que han intentado meterse a lo que ellos consideran es su hogar, por lo que como manifiesta Reyna primero está la seguridad de sus hijos

“En esta zona de andadores hay mucha gente que baja a la barranca a emborracharse, a drogarse, incluso en alguna ocasión intentaron meterse a la casa y como no tenemos bardas, pues mi marido coloco alambre para protegernos un poco, da mucho miedo pero para eso tenemos a nuestros perros, mucha gente se enoja de que los tenemos (a los perros) pero son necesarios”.

Reyna confía en que autoridades les ayuden para adquirir un predio que les permitan a ella y a su familia vivir con dignidad

“Yo no soy nadie para exigirle a las autoridades que me ayuden, lo único que quisiéramos es que nos vendieran un terreno en facilidades para edificar una vivienda, que a mi marido Mario le dieran un aumento de sueldo y es todo, no pido más”.

El futuro para esta familia es incierto no así para su hija mayor, Yoshimar Arely quien cursa en la actualidad la preparatoria, y quiere estudiar la licenciatura en derecho porque hay muchas injusticias, entre ellas la de su familia que vive en esas condiciones.

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